Con el tiempo, los hijos de Fernando — Octavio y Gilberto Escobar — combinaron su visión empresarial con la experiencia en el mercado del oro. Octavio, fundador de Mineros S.A. (antes Mineros Colombianos S.A.), presidente de su junta entre 1976 y 1982, y fundador de la Bolsa de Medellín, llevó a la empresa a una nueva etapa de crecimiento. Gilberto, formado en geología y mineralogía en la Universidad de Berkeley, California, fue el gerente técnico y el gran innovador: instaló una planta de refinación electrolítica del oro que convirtió a Fundición Escobar en la primera empresa en Colombia en ofrecer oro de cuatro nueves (ley 999,9). Fue además cofundador de la aerolínea SAM — Sociedad Aeronáutica de Medellín.
La empresa alcanzó su mayor esplendor como proveedor exclusivo del Banco de la República para la compra, refinación y fundición de lingotes de oro — un reconocimiento que habla por sí solo de la confianza y el estándar técnico que Fundición Escobar representaba para Colombia. Alrededor de 1993-1994, el Banco de la República dejó de ser el principal cliente, abriendo nuevas oportunidades de negocio que Octavio y Gilberto supieron aprovechar con visión e inteligencia empresarial.